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OPORTUNIDAD DE CAMBIO: el urbanismo sostenible

La imposición del confinamiento ha sido la medida más dura que se ha puesto en la mayoría de los países tras la llegada de la pandemia provocada por el Covid-19. En ese tiempo, en el que hemos estado encerrados en nuestros hogares, hemos podido dar de sí nuestra faceta más creativa, pero también pararnos a pensar sobre aspectos que estábamos dejando a un lado. Aquello que teníamos delante y que más rápido podía venir a nuestras mentes era nuestro entorno, es decir, nuestra casa. La mayoría de personas tenía la necesidad de ver la naturaleza, sentir el aire y el sol, un balcón, una ventana, más espacio para cada uno,…  

Acostumbrados a simplemente dormir en nuestras casas, se hacía raro fijarse tanto en cuatro paredes y también, difícil absorber toda la vida de las ocupantes de cada hogar, teletrabajar, ir a clase online, hacer ejercicio, etc. Y además compaginarlo con todos los miembros de casa. No solo se hizo notable la brecha digital, sino también la brecha espacial, ¿Cómo ibas a hacer un examen de clase si tenias en la misma habitación a tu madre teniendo una reunión?

Es aquí donde algunos arquitectos están reflexionando a cerca de los paneles móviles, es decir, que una vivienda esté compuesta únicamente por cuatro paredes y un espacio diáfano y que, los habitantes tengan unas paredes móviles para así, calibrar su casa según las necesidades de cada momento del día o cada situación familiar.

Pero también, hemos podido ser conscientes de la necesidad de reformar el urbanismo de nuestras ciudades, aquellas que están masificadas siguen aún sufriendo graves problemas con el virus, por la imposibilidad de respetar la distancia social en la calle. Ello provocado por el poco espacio y la gran cantidad de gente en ella pero, también, se observa la diferencia de barrios dentro de una misma ciudad.

Ahora lo más candente es el confinamiento selectivo por barrios en el sur de Madrid, pero ha ocurrido en más ciudades del mundo, en Paris, por ejemplo, los “banlieue” siguen siendo las zonas más afectadas y donde el porcentaje de muertes es mucho mayor. Aunque políticos xenófobos afirmen que, las causas de esta diferencia de casos es, el modo de vida que tiene la inmigración, y sin entrar en que la clase trabajadora vive más hacinada (más personas por metro cuadrado) y que, son los que utilizan el transporte público por no tener facilidades para teletrabajar, me atrevo a afirmar que también es causa del mal urbanismo de las zonas.

Están comenzado a llegar las ideas de urbanistas neoplasticistas a la población general, el concepto de ciudades diversas frente al de ciudades satélites, debería considerarse descabellado que haya zonas de una ciudad sólo como residencias y otras sólo como sectores de negocios, es decir, que los empleados tengan la necesidad de recorrerse toda la ciudad para acudir al puesto de trabajo o que se necesite un coche para ir al supermercado, la idea de ciudades diversas se basa en que cada ciudadano a pocos metros tenga colegios, institutos, oficinas,…

El problema urbanístico de Madrid viene de lejos, se han ido creando desde principios del siglos XX y la llegada de la industrialización, zonas habitables nuevas sin ningún tipo de planificación ni de regulación y, en la posguerra ocurrió lo mismo, la enorme población española que abandonaba las zonas rurales, hizo que se creara la necesidad de construir una ingente cantidad de viviendas muy rápido y muy baratas pues, era para la clase trabajadora. Este suceso abrió una ventana de oportunidades para la especulación, la construcción masiva de pequeñas viviendas y la poca inversión en parques, zonas verdes, espacios abiertos, plazas y amplitud de las calles.  

Ambas reflexiones hacen hincapié en la importancia que tienen en nuestras sociedades los arquitectos y urbanistas en este momento, es hora de crear estructuras de ciudades y de hogares más sanas. Pero también, en la necesidad de regulación por parte del Estado para reforzar ciudades con espacios más amplios y viviendas menos hacinadas.

Los arquitectos ahora se enfrentan a nuevos paradigmas, posiblemente a una arquitectura más sostenible, llega la llamada arquitectura bioclimática, que consiste en que la arquitectura se adapta a las peculiaridades y características del lugar en el que está, los seres humanos tenemos que comenzar a saber vivir con la naturaleza.

Ya hemos podido ver como las casas en pueblos pequeños, en el campo, son mucho más demandas, con la llegada del teletrabajo, aquellas personas que pueden ejercerlo, han preferido retirarse a lugares donde su salud mental no se vea tan afectada en casas pequeñas con acceso a naturaleza.

Aunque es una tarea difícil el cambiar el desarrollo urbanístico de las ciudades y los espacios habitacionales de la población, se deben tomar medidas a corto, medio y largo plazo que dispongan de unidad política para que no se dejen de fomentar con los cambios de gobierno. Pero comenzar siendo conscientes de este problema y de manejar conceptos como el aprovechamiento energético, la buena ventilación cruzada de los edificios, además de la necesidad urgente de un cambio pausado del urbanismo de las ciudades.

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