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MONTERO, SACRIFICAR AL REY

Tras la derrota de los Presupuestos Generales de Pedro Sánchez, por los votos en contra de las derechas y los independentistas, el Ejecutivo se encontraba en una disyuntiva: seguir gobernando con la prórroga de los PGE anteriores y por lo tanto viendo limitada en gran medida su acción política o convocar elecciones generales en un contexto incierto, convulso y, sobre todo, complicado. La solución más coherente era ser conscientes de que la derrota presupuestaria era el estoque final a un gobierno que, en la brevedad de su mandato, ha tenido que salvar muchos obstáculos y descuidos.

La fecha temprana en la que se desarrollarán las elecciones deja poco margen de maniobra a los partidos, principalmente a aquellos que tenían esperanzas en que la legislatura durara algo más de lo que lo ha hecho. El grupo confederal Unidos Podemos – En Comu Podem – En Marea es sin duda el actor político que más se juega en estas elecciones. El Partido Socialista puede dejar de gobernar pero todos los sondeos apuntan a que aumentaría notablemente su fuerza representativa en las Cortes, mientras que Unidos Podemos corre el riesgo comenzar el camino a la residualidad.

De cara a las elecciones a las que nos enfrentaremos el día 28, todos los partidos comienzan a preparar y reforzar a sus líderes y candidatos, mientras la baja de Pablo Iglesias pesa como una losa sobre el partido. Podemos no se puede permitir que la rigurosidad y pretendida ejemplaridad de Iglesias, haga que su candidato a unos comicios tan competidos (re)aparezca por primera vez en meses en  plena campaña electoral.

Todavía no sabemos en qué términos se desarrollará dicha campaña, probablemente, por cuestiones estratégicas, la “izquierda” intentará alejar el tema catalán del debate y centrarse en el feminismo y los servicios sociales, aunque con el juicio del procés desarrollándose de manera paralela a la campaña no parece que vayan a conseguirlo. Lo que sí está claro es que debido a la cantidad de indecisos y el componente prematuro de las elecciones, los candidatos son más importantes que nunca.

La elección de un buen candidato o candidata, puede ayudar a Podemos a frenar su desplome y acercarse a potenciales votantes que de otra manera no podría. Dicho de otra manera, los líderes son importantes porque “los ciudadanos proyectan sus expectativas sobre cómo sería el gobierno basándose en ellos y no en la marca electoral” (Aragón es nuestro Ohio. Equipo Piedras de Papel.) Si bien en sus orígenes se podía afirmar que el nombre Podemos despertaba cierta ilusión en un sector de la población, ya no se puede señalar tal cosa sin caer en un ejercicio desesperado de fé.

La mejor elección que puede tomar la formación morada es prescindir de su líder emblemático, en pos de Irene Montero; una candidata que comparte con Iglesias el programa y el apoyo de las bases, pero no está tan fuertemente vinculada con las connotaciones negativas que rodean al partido.

La mejor elección que puede tomar la formación morada es prescindir de su líder emblemático, en pos de Irene Montero; una candidata que comparte con Iglesias el programa y el apoyo de las bases, pero no está tan fuertemente vinculada con las connotaciones negativas que rodean al partido. El cambio debería ser limpio y organizado, un líder que se aparta voluntariamente por el bien de la organización, dejando al mando a otra persona que considera igual o más capaz; de otra manera sería visto como una guerra interna más por el poder. Mientras el electorado busca, por el contrario, cada vez más estabilidad y organizaciones fuertes frente a un panorama político y social de gran incertidumbre.

Y es que por el contrario, Pablo Iglesias es a menudo asociado con las crisis internas de la organización, y teniendo en cuenta lo próximas que estarán las elecciones autonómicas y municipales, con el ardid de Errejón aún presente, se puede ahondar en las divisiones y acusaciones cruzadas entre líderes en las que Podemos es ya experto. Irene Montero ha podido conjugar la crítica a la deslealtad de Errejón y su proto-partido Más Madrid, sin ser vista como la protagonista del enfrentamiento.

Por otro lado, no se debe pasar por alto el contexto en el que se desarrollarán las Elecciones Generales del 28 de abril; con el fin del gobierno con más mujeres de la historia de Europa, y tras un mes de marzo en el que las movilizaciones feministas volverán a inundar el país. Una mujer candidata podría servir para movilizar más y mejor a jóvenes y mujeres, es decir, los sectores tradicionalmente más abstencionistas.

Todo parece apuntar a que los partidos apelarán tanto al voto racional como al voto emotivo. Por un lado PSOE y Podemos gozan con la ventaja de la conmoción ante los resultados en Andalucía, y apelarán al voto útil para frenar a una derecha fragmentada pero políticamente unida. Esa mezcla de emoción y razón, producto del rechazo a la extrema derecha puede jugar en favor de Unidos Podemos si compite de igual a igual con el Partido Socialista; para eso necesita un elemento sorpresivo, que de la vuelta al tablero y les ponga en boca de todos.

A veces hay que sacrificar un peón, aunque éste se crea rey.

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