preloader

LA BUROCRACIA LLAMA A LA PUERTA

Con la llegada de la crisis del Covid-19 a nivel mundial, hemos podido ver cómo cada país ha gestionado este problema de forma diferente, y que, hay distintas maneras de responder a una misma realidad. Quedando esto no sólo visible en el ámbito sanitario, sino que, cada país tiene sus formas de actuar y no tienen por qué ser similares entre ellas. En cuanto al funcionamiento de la burocracia y la Administración Pública  podemos ver la libertad política de la que gozan algunos trabajadores públicos en ciertos países y en otros cómo dependen de ella, también, existen diferentes formas de enfrentarse a una falta de acuerdo entre el poder ejecutivo y legislativo, para poner en marcha los presupuestos anuales que, regirán las arcas públicas.

Es noticia en los últimos días que, parece, se está dando el pistoletazo de salida para la llegada de un acuerdo de cara a los Presupuestos Generales del Estado de 2021 en España. Parecía imposible y, hasta que no llegue el acuerdo, nadie se lo creerá, ya que esto significaría dejar atrás los presupuestos de 2018 ideados por el Ministro Montoro que tanto tiempo han durado regulando el dinero público. Aunque no es la primera vez desde el comienzo de la democracia española que se lleva a cabo una prórroga de los PGE, sí ha sido la primera vez que se utiliza durante tres años consecutivos. Sin embargo, que cuando no se llegue a un acuerdo en los presupuestos estos se prorroguen automáticamente no sucede en todos los países.

En Francia, por ejemplo, si el Congreso no llega a un acuerdo con los Presupuestos marcados por el Gobierno, en vez de convertirse en una ley orgánica, será una ordenanza, y así introducirlo como proyecto de ley de financiación, aunque no ha sucedido nunca.

El caso canadiense, en cambio, entre que tienen un sistema de voto mayoritario uninominal (que, favorece el bipartidismo y a gobiernos con mayoría absoluta) y una enorme disciplina de voto, es muy difícil que haya controversia, por lo que se aprueba casi automáticamente. Como anécdota curiosa, el Ministro de Economía siempre tiene que llevar zapatos nuevos el día que se lleva a la Cámara de los Comunes el presupuesto, como símbolo de una nueva era. Está claro que, aunque Calviño no lleve zapatos nuevos, comenzará una nueva era poniendo fin a la ley Montoro.

En Estados Unidos, cuando no hay acuerdo, lo que sucede es el llamado “shutdown”, que consiste en el cierre de las Administraciones Públicas hasta que haya acuerdo. Si no hay acuerdo, no se sabe cuánto se pagará a cada sector y por lo tanto se cierra hasta que esta pregunta se resuelva. Desde 1976 se ha utilizado 19 veces: pasó con el Obamacare, pero el último, con la Administración Trump al volante, ha sido el más prolongado. La Administración estuvo cerrada 35 días, hasta el 25 de enero de este 2020. Esta situación consiste en la suspensión de la prestación de todo servicio público, exceptuando aquellos que estén considerados como esenciales (servicio meteorológico, servicios médicos, servicio postal, fuerzas armadas, control del tráfico aéreo y las prisiones).

Este último shutdown se dio principalmente por la enorme cantidad de dinero que quería gastar Trump en el famoso muro fronterizo con México en el que había basado su campaña. Pudiendo aquí reflexionar acerca del beneficio político personal de Trump, haciendo ver que es un líder que cumple sus promesas o, el beneficio de la sociedad en general, se decantó por la primera de las opciones, no obstante proclama que la sociedad estadounidense reclama planes anti-inmigración como el muro, por lo que no parecía suponerle un problema moral.

Este cierre conllevó una ruptura entre la separación político-administrativa. La política amenaza a la burocracia pudiendo ponerle fin y cerrarla, dejando así sin trabajo de un día para otro a los funcionarios de las actividades no esenciales, en las que trabajan 800.000 personas, y suponiendo un coste de 11.000 millones de dólares este cierre.

Denis Saint-Martin[i] reflexiona acerca de cómo los funcionarios trabajan bajo el control de los elegidos para así perpetuar la democracia. Si los funcionarios se negaran a este cierre, proclamado por la falta de acuerdo de Presidencia y Congreso, y continuaran trabajando para la ciudadanía, se perdería la democracia del sector público, ya que estos trabajadores no son elegidos por las ciudadanas y los ciudadanos. Surge aquí la pregunta, que sólo puede ser respondida mediante opinión ideológica de si los trabajadores públicos deben de ser independientes de la política, insubordinados por el poder político, o bien dependientes y, por tanto, polarizadas -me viene a la cabeza el nombramiento de Dolores Delgado como Fiscal General del Estado-, o la tecnocracia.

También es curioso ver cómo esto sucede en Estados Unidos, representante del liberalismo económico y del libre mercado, pero donde parece que la falta de regulación en el sector público se concentra en la falta de libertad política que tiene su Administración Pública, castigando a las trabajadoras y trabajadores públicos y su poca estabilidad laboral, aunque luego Trump se refiera a ellas y ellos como “Gente maravillosa”, como si salieran en el programa de Canal sur de Toñi Moreno.

Lo más curioso de todo es que, aunque Trump vendió el fin del shutdown como un triunfo, en la realidad los presupuestos no fueron muy distintos a los referidos 35 días antes, es decir, se cerró la Administración para nada, ya que no cambió ni se inyectó más dinero en el muro fronterizo. Aplicando la teoría de Herbert Simon y la racionalidad limitada, que se basa en que tomamos decisiones de forma parcialmente irracional y sin tener en cuenta muchos factores que luego pueden perjudicar nuestro fin, se podría decir que Trump no conocía las consecuencias que podían llevar a su país a permanecer sin administración durante 35 días, o por lo menos yo prefiero pensar que no las conocía y no que le diera igual.

Como conclusión, podríamos cada una y cada uno reflexionar a cerca de la estabilidad que conlleva este modelo, el poder de negociación que conlleva y qué practica de las vistas es mejor. ¿Qué preferimos en España, que la sociedad y sus necesidades evolucionen pero no sus presupuestos o que se paralice nuestra burocracia hasta que se llegue a un acuerdo?

 

[i] SAINT-MARTIN, Denis. La bureaucratie menace-t-elle la démocratie ? In: La politique en questions: Par les professeurs de science politique de l’Université de Montréal [en línea]. Montréal: Presses de l’Université de Montréal, 2008

Te puede interesar..

LA MASACRE DE NANJING

China celebra cada 13 de diciembre el Día Nacional en memoria de las víctimas por la Masacre de Nankín por el Ejército Imperial Japonés, día establecido desde febrero de 2014 por

Leer más

LA IZQUIERDA EN HOLLYWOOD

Hace apenas unas semanas nos dejaba Olivia de Havilland, y con ella se iba la última gran estrella del Hollywood clásico. La época dorada del cine estadounidense comenzó entre los

Leer más
Usamos cookies para mejorar tu experiencia en nuestra web.