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EL AÑO QUE NOS DEJÓ SIN ALIENTO

En apenas unos días  2018- según el calendario gregoriano- llegará a su fin y con él una de las etapas más turbulentas y a la vez novedosas que ha vivido la política española en décadas.

España cierra un año político marcado por la primera moción de censura exitosa en democracia, el nacimiento y continuidad de una nueva fase en el desafío catalán, el reconocimiento e impulso de la lucha feminista y el auge de una extrema derecha apadrinada por una derecha que deja de lado sus principios democráticos y europeístas.

“La sentencia del caso Gürtel motivó una moción inesperada presentada por el PSOE y con un candidato que tiempo atrás muchos daban por muerto”  

Este ha sido el año en el que ha triunfado por primera vez una moción de censura- y sea quizás esté en mi opinión el mayor hecho político del año- por todas sus repercusiones y trascendencia, pues podríamos incluso entender a ésta como un punto de inflexión en nuestro año político, un hecho que dividió en dos la narración línea de nuestra realidad política, dejando en un segundo plano lo ocurrido con anterioridad a ella, si no fuera por Cataluña y la llegada de un nuevo presidente al palacio de la Generalitat.

Los tiempos judiciales marcaron en este caso los tiempos políticos- como en tantas otras ocasiones- ya que fue la sentencia del “caso Gürtel” en la que se definió al Partido Popular como «partícipe a título lucrativo» de la trama  y se consideraba probado la existencia de una caja B en el partido Popular desde 1989, la que motivó una moción inesperada y que aún hoy muchos no han digerido. Presentada por el PSOE y con un candidato que tiempo atrás muchos daban por muerto, la moción salió adelante y, con su éxito, puso fin a siete años de gobierno popular presididos por Mariano Rajoy, que perdió no solo su puesto en la bancada azul, sino que también dijo adiós a la presidencia del Partido Popular.

 

De esta forma, España estrenaba Gobierno a principios de verano con Sánchez a la cabeza. Y mientras tanto, por esas mismas fechas el Partido Popular- aún convulsionado -elegía a su nuevo presidente, un joven Pablo Casado, que traía consigo a la primera línea del partido, un discurso y estrategia política de corte aznariana.

El aterrizaje del nuevo Gobierno supuso también un cambio en las relaciones con Cataluña. Otra de las grandes cuestiones que han acaparado centenares de titulares a lo largo de este año, tanto en nuestro país como en el resto de Europa. Con la llegada del nuevo Ejecutivo cuya primera decisión fue levantar el control previo de las cuentas de la Generalitat de Cataluña, establecido unas semanas antes de la aplicación del artículo 155 en Cataluña, se abrió  una nueva etapa en un conflicto territorial perpetuo entre Cataluña y el resto del Estado. La imposición y el silencio parecen  transformarse hoy en diálogo y acuerdo.

No obstante, 2018 ha sido el anticipo de lo que está por llegar, pues el año próximo será un nuevo capítulo principal en esta historia sin guión ni plan, ya que una vez más el calendario político estará marcado por lo que se decida en el alto tribunal, pues se espera que sea en 2019 cuando se dicte sentencia contra los líderes del “procés”. Así, las elecciones autonómicas, municipales y europeas vendrán marcadas por la tramitación de la causa catalana. Será esta una oportunidad que nos permitirá comprobar si sigue vigente aún el espíritu que permitió el triunfo de la ya pasada moción de censura o si se abre un nueva etapa en la cuestión catalana y sin olvidar que sobre todo ello sobrevuela impulsado por las derechas la aplicación del artículo 155.

 

Pero no será el “procés” y su judicialización la única cuestión que decidirá los próximos comicios electorales. El auge de una extrema derecha nada nueva y protegida por Ciudadanos y el Partido Popular, como se ha podido comprobar hace apenas unos días en el acuerdo de la mesa del Parlamento andaluz, será otra cuestión central, así como la actitud que adoptaran el resto de partidos políticos en relación a tal fuerza política, actitud que se ha dejado vislumbrar en tierras andaluzas; tierras que han perdido a su reina y con ello el PSOE uno de sus feudos históricos.  

“ La llegada de una  ultraderecha populista contraria a la   inmigración y a las leyes de igualdad y por la comunidad LGTBI ha alterado el mapa político, descuadrado a la izquierda y retratado a la derecha española”

No cabe duda que la llegada de una  ultraderecha populista contraria a la  inmigración y a las leyes de igualdad y por la comunidad LGTBI ha alterado el mapa político, descuadrado a la izquierda y retratado a la derecha española. Una llegada que no se podría explicar sin levantar la vista por encima de Despeñaperros y centrarla en el Macizo del Montseny, en cataluña; puesto que su crecimiento es a menudo explicado como reacción al ‘procés’ catalán y en torno a la idea de centralización del modelo autonómico. Ha sido en definitiva el despertar de un nacionalismo patrio excluyente, ejemplificado en el vergonzante “a por ellos” una de las razones principales del crecimiento de una fuerza política extrema junto con la existencia de un conflicto territorial, alejándose así nuestro país de la lógica europea en la que la extrema derecha ha venido potenciada por la inmigración.

“Será por lo tanto la relación entre Cataluña y el Gobierno uno de los pilares fundamentales en los que se asienta la propia duración de este último y que decidirán si finalmente habrá o no elecciones generales la próxima primavera”

Será por lo tanto la relación entre Cataluña y el Gobierno uno de los pilares fundamentales en los que se asienta la propia duración de este último y que decidirá si finalmente habrá o no elecciones generales la próxima primavera, puesto que a pesar de los aires progresistas y europeístas el Gobierno socialista cuenta con una capacidad de acción limitada y apoyos frágiles que pueden provocar el riesgo de que se frustren las expectativas de cambios puesta en él, como son las demandas que proceden  del movimiento feminista.

 

Y es que este año ha estado marcado por una palabra clave y que nunca debería abandonarnos; feminismo. Hechos como el 8M o el juicio de “la manada” han puesto en primera línea política los derechos de las mujeres y la exigencia de cambios profundos tanto en la legislación como en el Poder Judicial.

 

El 8M o el juicio de “la manada” han puesto en primera línea política los derechos de las mujeres y la exigencia de cambios profundos tanto en la legislación como en el Poder Judicial”

 

 

El 8M marcó un antes y después en nuestro país. Las manifestaciones que a lo largo y ancho de nuestro país tuvieron lugar ese día hicieron más histórico si cabe el Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Mujeres y hombres salieron a la calle para gritar y defender una igualdad real. El movimiento feminista -sin el cual hubiera sido imposible tal logro- ha conseguido poner en primera línea de debate político cuestiones, ya casi olvidadas, como la brecha salarial, el techo de cristal, el acoso sexual o las trabas a la conciliación. De esta forma, arropado e impulsado por esta ola de feminismo, el  nuevo gobierno de Pedro Sánchez se constituía con un total de 11 mujeres respecto a 6 hombres siendo el gobierno con más mujeres de la historia del mundo.

Pero, no obstante, no hay que olvidar que en nuestro país la violencia contra las mujeres sigue siendo uno de los problemas más importantes como sociedad, pues en lo que va de año más de 44 mujeres han sido asesinadas en España por sus parejas o exparejas y en total 972 desde el 1 de enero de 2003, cuando se empezaron a contabilizar.

 

En definitiva este año con el triunfo de la moción de censura que dio vida a un Gobierno en minoría, el conflicto catalán y la irrupción de un nuevo partido en las elecciones andaluzas, las cuales han abierto un ciclo electoral que seguirá en mayo de 2019, y con un posible adelanto de las generales derivado de la incertidumbre y la falta de apoyos al nuevo gobierno.  Se genera un panorama de incertidumbre para el próximo año, un nuevo contexto con nuevos líderes políticos con distintos intereses y con líneas rojas a la vista de los hechos bastantes permisivas en el que parece ser que cada vez los gobiernos serán más débiles y con mayor posibilidad de caer.

 

Me han servido estas líneas para hacer un breve balance político de todo lo acontecido este año en nuestro país; este año en sí mismo ha servido para hacer reflexión de lo que somos y representamos como país al conmemorar los 40 años de Constitución. Aniversario que ha coincidido con el pago de deudas históricas como el inicio (y no final) del proceso de la  exhumación del dictador Franco, sin olvidar que siguen muchas otras sin pagar y cumplir como es el abandono de aquellas y aquellos que yacen en fosas y cunetas.

 

Echar la vista atrás nos sirve para hacer memoria para recordar hechos históricos que un día fueron noticia y realidad. La mirada al pasado nos ayuda  a conocer nuestros orígenes, encontrar esas explicaciones que demandamos en estos tiempos de prisas y modernidad líquida como diría el sociólogo Zygmunt Bauman, nos permite recordar viejas alegrías y penas, estas últimas en muchas ocasiones causadas por el terror de una banda terrorista que este año nos dijo adiós. El 20 de abril de 2018  la organización terrorista ETA, tras más de 50 años de actividad en los que asesinó a 854 personas, reconocía en un comunicado el dolor que había causado y pedía perdón a parte de las víctimas. Días después, el  2 de mayo, anunciaba su disolución.

No ha sido esta noticia la más relevante este año para gran parte de la clase política  lo que nos ha de hacer reflexionar sobre la fugacidad del olvido o quizás la falta de alboroto sobre ello se deba a que perdonamos hace tiempo, pero eso sí, sin olvidar que hacía ya años-2011- que ETA anunció su cese definitivo de la actividad armada por lo que lo acontecido este año revistió un carácter más simbólico que real, que no obstante es de necesario reconocimiento pues se alcanzó definitivamente la victoria de la democracia sobre la barbarie.

 

Pero ante todo no cabe duda que este año que dejamos atrás  ha sido el preludio de todo lo que está por llegar. Y es que este ha sido un año que nos ha dejado sin aliento y todo parece indicar que en los próximos meses no habrá oportunidad para descansar y respirar.

 

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