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AUSTERIDAD: Un límite autoimpuesto

La última década en Europa se caracterizó de manera extendida por medidas de austeridad que fueron aplicadas por multitud de países. Las normas de estabilidad presupuestaria aplicadas durante la crisis no han dado paso a un nuevo enfoque que permita una aproximación más flexible en torno a la intervención del estado en la economía. Frente al crecimiento de las potencias asiáticas y su dinamismo, Europa se ve constreñida por la división políticas y por esta política de limitación del gasto público.

 

En contra de estas medidas de austeridad estuvieron diversos actores políticos en un controvertido debate acerca de que política fiscal se debía aplicar.  Skidelsky y Fraccoroli clasifican los argumentos a favor de la austeridad en tres tipos: el de la escuela Ricardiana, el neoclásico y el psicológico. La corriente seguidora de David Ricardo considera que una política fiscal expansiva reduciría la inversión privada. Los inversores aumentarían su tendencia al ahorro esperando futuras subidas de impuestos, por la reducción del gasto público aumentaría la tendencia al ahorro.  Los neoclásicos argumentan que el aumento en el gasto público producirá un aumento en los tipos de interés, y como resultado, el coste de la inversión privada es mucho mayor. Un tercer argumento es el psicológico, que tiene su origen en el argumento neoclásico.  Los tipos de interés aumentarán a consecuencia de la falta de confianza de los inversores. El riesgo de default producido por un aumento continuado del gasto público produce desconfianza en los mercados financieros. En contra de estos argumentos se encuentran keynesianos y defensores del estímulo fiscal como medida necesaria.

 

Durante la crisis de 2008 la austeridad fue combinada con expansión monetaria, debido a que la UE entendió que la austeridad podría estar afectando a la recuperación. Tanto China como EEUU aplicaron medidas de estímulo para recuperar sus economías. De acuerdo con Whitehead, China fue uno de los primeros países en aplicar un paquete de estímulo para reactivar la economía, una crisis no solo afectó a la economía de muchas naciones, sino que también afectó a la confianza en las instituciones políticas y financieras y en la ortodoxia económica imperante. Como explican Zamora-Kapoor y Coller los países del sur de Europa han experimentado una doble crisis: una económica y otra política. Estos mismos autores consideran que las políticas de austeridad junto a una política monetaria negativa para su sector primario y secundario produjo un importante aumento del desempleo en estos países. La austeridad y la contención del gasto público fue introducido en la Constitución Española a través de la modificación del artículo 135 y la incorporación del principio de estabilidad presupuestaria. Según la nueva redacción el déficit de la administración debe estar constreñidos a los límites establecidos por la Unión Europea.

 

Todos los países europeos se vieron afectados por la crisis de alguna manera, pero los más afectados fueron los países del sur junto con Irlanda e Islandia tal como explica Magalhães. En 2012 Grecia y España tenían un desempleo por encima del 25%. La crisis llevó a una crisis de deuda pública, y a diferencia de crisis anteriores la inflación no fue una preocupación.  La crisis tuvo diferentes causas en cada país: en Irlanda e Islandia fue principalmente causada por problemas en su sistema bancario, sistema fuertemente relacionado con la crisis de las hipotecas subprime. Por otro lado, en Portugal y Grecia fue causada principalmente por la previa situación de dificultad económica con un gasto público elevado, falta de compañías competitivas y baja productividad. El aumento de las tasas de interés y del déficit produjo una crisis de deuda pública en estos países.

 

Desde una perspectiva keynesiana los recortes son contraproducentes para la reactivación de la economía, produciendo una reducción de los ingresos estatales y por tanto pudiendo llegar a producir un aumento del déficit.  A pesar de este razonamiento las medidas de austeridad fueron capaces de reducir el déficit en los países del sur, pero no fueron capaces de general un superávit en sus cuentas. El año 2009 fue el año con el máximo déficit en todos los países del sur con la excepción de Portugal. España tuvo un déficit del 10.95% en 2009 que fue reducido al -4.469% en 2016. El de Italia fue de 5.25% al 2.524% y el de Grecia del 15.14% a un superávit del 0.486% en los mismos años. En el caso de Portugal el déficit llegó a un máximo del 11.17% y se redujo a un 1.97% en el año 2016.

 

Estas medidas no sólo no han sido capaces de generar un superávit en las cuentas de los países, sino que tampoco han sido capaces de generar un crecimiento sostenido en las economías de los países europeos. En el año 2018 el crecimiento de la eurozona fue solo del 1.8%. El estancamiento de la economía europea parece recordar el crecimiento de la economía japonesa tras la crisis que la sacudió en los años 90. La economía japonesa ha estado caracterizada por bajas tasas de crecimiento, tipos de interés bajos o incluso negativos y escasa inflación. En un momento en el que nuestras sociedades deben apostar por la digitalización y la transición ecológica, la rigidez presupuestaria parece perjudicar estos objetivos, afectando el futuro rendimiento de las economías europeas.

 

REFERENCIAS

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Kotz, D. M. (2009). The financial and economic crisis of 2008: A systemic crisis of neoliberal capitalism. Review of radical political economics41(3), 305-317.

Karanikolos, M., Mladovsky, P., Cylus, J., Thomson, S., Basu, S., Stuckler, D., . . . McKee, M. (2013). Financial crisis, austerity, and health in europe. The Lancet, 381(9874), 1323-1331.

Kentikelenis, A., Karanikolos, M., Reeves, A., McKee, M., & Stuckler, D. (2014). Greece’s health crisis: From austerity to denialism. The Lancet, 383(9918), 748-753.

Khatiwada, S. (2009). Stimulus packages to counter global economic crisis: A review.

Magalhães, P. C. (2014). Introduction–financial crisis, austerity, and electoral politics. Journal of Elections, Public Opinion & Parties24(2), 125-133.

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Stilwell, F. (2011). Political economy: The contest of economic ideas. OUP Catalogue.

Wachtmeister, E., & Ödeen, F. (2015). Is austerity an effective recovery measure for the Eurozone?.

Woo, J. (2006). The political economy of fiscal policy public deficits, volatility, and growth (1st ed. 2006. ed.) Berlin, Heidelberg : Springer Berlin Heidelberg : Imprint: Springer.

 

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